Análisis de “Anatema Carmesí”

1. El laberinto del faunohutter

La fantasía nos salva, dice Marosa, después de ver “El laberinto del fauno”. Mi amiga sostiene que, en esa extraña película, la imaginación humana es el paraíso de la conciencia; y la única forma de escapar de una realidad ominosa. Cuando ella dice esas cosas, yo me quedo rumiando, mientras voy pensando, lenta, en la manera entonces, de transformar en realidad, lo que la imaginación se atreve a crear.
He leído por ahí, entre otras cositas, algo de Alberto Giordano, a quién de tanto en tanto, le robo una cita literaria y que también va en ese sentido, es decir en tratar de pensar esa disposición anímica que sostiene una ética de la imaginación:
“¿qué extraño sortilegio hace que alguien se entregue, como no se entrega a nada, con una disponibilidad absoluta, al acontecer de una realidad que no consiste más que en palabras?, ¿qué fuerzas extrañas lo llevan a abandonar el mundo por un tiempo para entregarse, como se dice, en “cuerpo y alma”, a los avatares de un mundo imaginario?”
Desde esta concepción, desde esta supersticiosa ética de lectora, es desde sta perspectiva de donde me gustaría
hablar sobre “Anatema Carmesí”, el libro que sostengo entre mis manos. Raro fruto donde se graba el esfuerzo por sostener
un sentido a las imágenes que se abren en nuestra imaginación. “Anatema Carmesí” de Maximiliano Chiaverano, es el resultado de ese esfuerzo.

2-Data

Maximiliano Chiaverano tiene veintisiete años y vive en Cañada de Gomez, Pcia de Santa Fe. “Anatema Carmesí” es su primer libro editado. El texto se inicia como “Del origen de la obra (Notas del transcriptor)” y es este inicio, el que viene a
explicar el subtítulo de la obra “El legado hereje”.
Se inicia como un relato clásico para convertirse luego, en un prólogo de pequeños fragmentos que forman el texto mismo, el objeto legado. La historia se abre con la confesión un anciano moribundo, quien desde el lecho de muerte cuenta una historia de muertos. Precisamente el oficio del moribundo, es fúnebre. En otros tiempos manejaba un Kaiser “Carabela” negro y lujoso, llevando muertos al cementerio.
En uno de esos viajes, “el muertero” lleva un pasajero que no es de este mundo y de esta manera entramos a recorrer el camino de la lectura.

Fuente: Suplemento “Corredor Mediterráneo”

Enlace: Puntal digital

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