La Sociedad de los Poetas de la Noche, Capítulo “B”, Notas de campo 10ma. Parte •

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La sociedad de los poestas de la noche - CAPITULO B-10ma parte-Notas de campo

Elsa arroja miradas frenéticas entre la lámpara moribunda y el tintero y la oscuridad y de nuevo la escriba. Piensa, piensa, y se pregunta:

-¿Éste es el último? ¿Es el último libro mágico de la biblioteca?

-Éste… es…- contesta la anciana. Y con sobrenatural desvarío, agrega:  ¿Pero de qué biblioteca… me pensás?

A la saltamentes le tiemblan las manos, le transpiran. Actúa empujada por fuerzas desde más allá de la enorme profundidad de sí misma. Abre el libro, con el solo impulso de su esperanza menguante…, y encuentra una pequeña gran respuesta, otra pieza del rompecabezas extraordinario: Alabanza a las lámparas.

La sociedad de los poetas de la noche - Alabanza a las lámparas.

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La Sociedad de los Poetas de la Noche, Capítulo “B”, Notas de campo 9na. Parte

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La sociedad de los poetas de la noche-CAPITULO B-9na parte-Notas de campo

Se corta bruscamente la comunicación, porque la escriba, frenética, le sacude del hombro. Elsa vuelve a su lugar, al terror cercano, a la muerte de la memoria.

 En la oscuridad del túnel hay movimiento, y fulgores de colores enfermos.

 -¡NO! No pensé que fuera a venir tan rápido…-pero el lamento nunca llega a sostenerse de una realidad auditiva, es ahogado antes en un charco de terror desconocido.

 ¡Cláp, cláp, cláp! De nuevo los cascos, el temblor y los relinchos. Esta vez, la lámpara de la escriba parpadea, como si la propia luz tuviera miedo.

 -¡Buscá, …buscá ahora! ¡Elsa…, buscá un pasaje nuevo! -dice la anciana, sacudiendo las manos, que son ramilletes de hueso, en dirección al libro. Fuerza sus músculos. Es su último esfuerzo.

 La nueva carroza avanza rápido, no lleva peso muerto, va ligera de cualquier reminiscencia. Viene a por él… por el trozo de recuerdo que contiene uno de los últimos libros: La Sociedad de los Poetas de la noche

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La Sociedad de los Poetas de la Noche, Capítulo “B”, Notas de campo 8va. Parte

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La sociedad de los poetas de la noche, CAPITULO B-8va parte-Notas de campo

Ni hablar que afuera se libra una gran batalla. Una de las decisivas, la más incisiva.

 ¡Bip, bip, bip! Otra vez, el intercomunicador, y una voz de helio fritada pregunta:

-¿Elsa, Elsa? (detrás del sabio que habla, estalla ruido de metales, miles de explosiones que acompañan el latido de las maquinarias. Golpean. Machacan. Pulverizan la superficie de la última coraza)

 -¡Hago lo que puedo! –exclama la pequeña. Respira más rápido, transpira.

 -¡Los artefactos y el resto de los infectados nos están rodeando. No podemos mantener el sistema estable por mucho tiempo! ¡No seas porfiada, tenés que salir de esa biblioteca ahora mismo antes que nos hagan mierda!

 -¡Estoy sobre algo importante! ¡Dénme un poco más de tiempo! ¡Aguanten carajo!

 -¡…! -el chirrido del hierro, los trotes de martillo y los gritos, ocultan la advertencia del exterior.

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La Sociedad de los Poetas de la Noche, Capítulo “B”, Notas de campo 7ma. Parte

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La sociedad de los poetas de la noche - CAPITULO B-7ma parte-Notas de campo

-¡La carroza que llevaba el libro muer…! –automáticamente, Elsa retiene las palabras y piensa en la devastadora lógica.

La escriba mira la oscuridad con amargura y dice:

-Entonces es cierto… lo que intuyo…, es cierto que mi biblioteca se extingue…, es verdad que yo… con ella…, y vos… acá…

Elsa no duda un instante, vuelve a sentarse y evita recuerdos inútiles. La magia en el libro no se extrae sola, su pluma debe moverse y adelantarse. No sabe en que momento, otra carroza  reclamará aquellos pedazos de memoria donde ahora se encuentran.

 Afuera debe ser un caos – piensa la niña– y  a la escriba, la están perdiendo...

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La Sociedad de los Poetas de la Noche, Capítulo “B”, Notas de campo 6ta. Parte

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La sociedad de los poetas de la noche - CAPITULO B-6ta parte-Notas de campo

Con cautela, rodeada por un aura de inseguridad sobrenatural, la pequeña saltamentes se acerca más a la cabina. En puntas de pie, pero sin atreverse a tocar la carroza, mira hacia el interior. Lo que ve le llena de espanto, la retrotrae automáticamente.

-¿Es hora… de empezar a copiar más rápido…, mi querida Elsa?- pregunta la Escriba, desde atrás.

-Sí, sí, es hora- responde. Lo que los ojos le han mostrado a la mente le apaga un poco la voz. Camina hacia atrás, se aleja de la carroza fúnebre y ésta reanuda su recorrido, atraviesa la sala y desaparece por el túnel en el otro extremo.

-Se fue…

-¿Qué cosa? -inquiere la anciana con sincero desconcierto.

-¡La carroza!

-¿…carroza?

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La Sociedad de los Poetas de la Noche, Capítulo “B”, Notas de campo 5ta. Parte

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La sociedad de los poetas de la noche - CAPITULO B-5ta parte-Notas de campo

Pasan eternos segundos de silencio, cuando de pronto, Elsa deja de preguntar. De las fauces del túnel de arcos en punta, surge un murmullo que gradualmente aumenta de volumen.

Las dos bestias negro-azuladas irrumpen en la sala relinchando, arrastran algo que todavía no llega a verse. La negrura del pasillo rehúsa a desprenderse, por unos instantes los apadrina.

Elsa observa boquiabierta, absorta, no se ha dado cuenta aún que la escriba, con su mirada tranquila, da por sentada la naturaleza de la visión y no se espanta cuando la antigua carroza funeraria sale desde las fauces del pasillo con pomposidad siniestra.

Es un modelo cuya cúpula asemeja a una enorme araña, tirada por animales sombríos. Crujen las rocas del piso bajo el peso de sus ruedas de hierro. Sin cochero, solo maderos, metal, tiras y corceles.

Elsa se pone de pie. Temblando, se acerca a la mole arácnida para ver de cerca su procesión. Huele a flores podridas, a dulzor marchito, a humedades exóticas; la buscadora no puede resistirse a la curiosidad de examinar tremenda aparición. Deja detrás a una escriba resignada. Ahora, debe saber, saber lo que transporta la carroza.

¿A quién, a qué, por qué?

¡Clap clap clap…..! El eco de los cascos se detiene. Ya no avanzan…

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La Sociedad de los Poetas de la Noche, Capítulo “B”, Notas de campo 4ta. Parte

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La sociedad de los poetas de la noche: CAPITULO B - Notas de campo 4ta parte

Otra vez, siente brisas de la presencia, la que se anuncia con soplos helados desde lo profundo de la biblioteca.

Se agita la llama del farol, pese a que la recubre una caja de vidrio y metal. Elsa mira el baile del fuego, luego levanta la vista hacia los túneles sin fondo y espera que de aquellas gargantas aparezca la escriba… ¿quién más sino?

Un bip-bip-bip, la distrae. Se lleva la mano a la cabeza, y desliza hasta su oído izquierdo una finísima prolongación metálica.

-¿Sí?

Del auricular se escucha una voz entrecortada, inundada de estática. Con esfuerzo, Elsa interpreta el mensaje:

Elsa, tratá de apurarte, no vamos a poder aguantar el sistema mucho más…¡tenemos una situación acá afuera!

-¿Por eso hace tanto frío? ¿…me escuchan?

Pero la transmisión muere ahí. No hay respuesta. El sonido que deja la voz, una especie de fritura, confirma las sospechas. Ese repentino frío que siente, tiene ahora un sentido más concreto: La entidad debe estar avanzando allá afuera…y afecta a la biblioteca, y a TODO lo que contiene,,.

-¡No tengo tiempo, libro, necesito un acceso directo!…- grita entre sus labios temblorosos, con voz tiritante. Sus manos están firmes. Abre el tomo de nuevo, en un lugar al azar, esta vez lee el pasaje en voz alta mientras lo transcribe:

La sociedad de los poetas de la noche, Capítulo "B", notas de campo, 4ta parte

Algo cambia. Algo es distinto. Al punto final del pasaje leído del LSPN, le precede una variación ambiental definitivamente paranormal. Un exquisito baño de antifrío.

¿Ya no tiemblo…? Ya no…-piensa Elsa, saboreando el primer gran descubrimiento.

-…¿Y? ¿Encontraste algo?- Pregunta la anciana desde atrás, con una sonrisa que convierte su rostro en un fuelle de piel. Elsa se vuelve y le clava la vista. La escriba aun no es un fantasma, pero casi la mata del susto.

-¿Estamos haciendo magia, señora?

-Estamos,… pequeña. Algunas cosas… no deben… ser calladas, Elsa. Algunas palabras… se vuelven… buen calor, otras… agitan la tormenta -dice la anciana, hablando entre ahogos. Sonríe y asiente, no obstante mantiene una poco disimulada atención sobre los pasillos apagados de más allá. En su mirada, la buscadora encuentra vetas de tristeza, sobrante de valor, y delirantes vestigios de un horror al que no puede encontrarle nombre.

-No me molesta si me cuenta de lo que hay allá, en esos túneles desiluminados…-dice la saltamentes.

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