La Sociedad de los Poetas de la Noche, Capítulo “B”, Notas de campo Parte 11

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La Sociedad de los poetas de la noche-CAPITULO B- parte 11 -Notas de campo

Por primera vez, se asoma entre tinieblas la figura del cochero. Es fino, más alto conforme se acerca a la luz escondida en el farol de la escriba.

 -Me vengo a llevar ese trasto, Elsa Saltamentes– dice la voz ectoplásmica.

 Elsa no responde a la primera, se queda mirando la sombra que flamea ante sus ojos. ¿Queda algo que pueda hacer para que aquella cosa no arrebate el último libro de sus manos? Automáticamente, casi en paralelo a sus pensamientos, eleva una frase en respuesta: las primeras líneas de lo que acaba de anotar:

 “Duermo en el día, despierto en la noche…”

 La luminiscencia encerrada en el farol, toma vigor, comienza a recuperar con cada palabra pronunciada por la niña en voz alta, todo el brillo perdido.

 “…sueño con el día que deje de vivir en esta noche”

 El cochero se retrae sin ruidos, se transparenta, baja de estatura, pierde sombra…

 Ahora la luz armada con palabras, invade la estancia y espanta al monstruo…

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La Sociedad de los Poetas de la Noche, Capítulo “B”, Notas de campo 10ma. Parte •

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La sociedad de los poestas de la noche - CAPITULO B-10ma parte-Notas de campo

Elsa arroja miradas frenéticas entre la lámpara moribunda y el tintero y la oscuridad y de nuevo la escriba. Piensa, piensa, y se pregunta:

-¿Éste es el último? ¿Es el último libro mágico de la biblioteca?

-Éste… es…- contesta la anciana. Y con sobrenatural desvarío, agrega:  ¿Pero de qué biblioteca… me pensás?

A la saltamentes le tiemblan las manos, le transpiran. Actúa empujada por fuerzas desde más allá de la enorme profundidad de sí misma. Abre el libro, con el solo impulso de su esperanza menguante…, y encuentra una pequeña gran respuesta, otra pieza del rompecabezas extraordinario: Alabanza a las lámparas.

La sociedad de los poetas de la noche - Alabanza a las lámparas.

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La Sociedad de los Poetas de la Noche, Capítulo “B”, Notas de campo 9na. Parte

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La sociedad de los poetas de la noche-CAPITULO B-9na parte-Notas de campo

Se corta bruscamente la comunicación, porque la escriba, frenética, le sacude del hombro. Elsa vuelve a su lugar, al terror cercano, a la muerte de la memoria.

 En la oscuridad del túnel hay movimiento, y fulgores de colores enfermos.

 -¡NO! No pensé que fuera a venir tan rápido…-pero el lamento nunca llega a sostenerse de una realidad auditiva, es ahogado antes en un charco de terror desconocido.

 ¡Cláp, cláp, cláp! De nuevo los cascos, el temblor y los relinchos. Esta vez, la lámpara de la escriba parpadea, como si la propia luz tuviera miedo.

 -¡Buscá, …buscá ahora! ¡Elsa…, buscá un pasaje nuevo! -dice la anciana, sacudiendo las manos, que son ramilletes de hueso, en dirección al libro. Fuerza sus músculos. Es su último esfuerzo.

 La nueva carroza avanza rápido, no lleva peso muerto, va ligera de cualquier reminiscencia. Viene a por él… por el trozo de recuerdo que contiene uno de los últimos libros: La Sociedad de los Poetas de la noche

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